jueves, 27 de enero de 2011

Dos veces la niña bonita...

Y llegaron nomás... En muy poquito tiempo cumplo los 30 y la verdad es que esto me a puesto a reflexionar bastante. Como ya les conté alguna vez, yo hace unos añitos no me imaginaba este panorama. Había soñado a estas alturas tener un maridito, una casita blanca, uno o dos bebés y un perro labrador. No, mejor un golden retriever, esos me gustan más. En definitiva, estar como se dice "instalada". Y qué pasó? Nada, eso pasó. Otras cosas pasaron. Cosas distintas... Y saben qué es lo mejor? Que no me quejo! Así es, he madurado. Confieso que por dentro no siento ni ahí el peso de los años, todavía me siento como a los 17, llena de vida, de proyectos e ilusiones. No sé cómo el tiempo pasó tan rápido... Invertí muchos años en la facultad (ahora no sé si eligiría la misma carrera dos veces), pero no por floja, para nada. Las que me conocen saben que soy bastante "ñoña" con el estudio, sólo que resultó más largo y complicado de lo que esperaba... Además como siempre me gustó hacer varias cosas al mismo tiempo tuve otras actividades paralelas mientras estudiaba, así que del tiempo invertido no me arrepiento para nada. Hoy en día estoy orgullosa de haber logrado mi título, es más, me estoy entusiasmando con la idea de hacer un master o algo así, pero en el exterior. Quiero viajar! Ya desde hace meses, como también les he contado, vengo sintiendo que el mundo me llama a salir de casa y conocer nuevos horizontes. Hay un planeta tan grande ahí afuera! Yo no nací para quedarme en un solo lugar, esa es una de las conclusiones que saqué en este último tiempo. Ya está decidido, de una forma u otra me voy. No se asusten, seguiré escribiendo desde donde esté, eso es lo de menos. Imagínense cuando les cuente las aventuras de soltera que puedo llegar a tener en otras latitudes!!! Jajaja. Igual esos planes llevan un tiempito, recién estoy empezando a ver las posibilidades.

Es en momentos como éste cuando AGRADEZCO no estar "instalada", ni con hijitos, ni con perro ni con nada... Y ahora estoy entendiendo por qué te dicen que las cosas pasan por algo. Pasan o NO pasan, como en mi caso, por algo. Era por esto que todavía no me enamoré perdidamente ni encontré a quién aferrarme, justamente porque aún me queda tanto por hacer! Y si hubiera alguien en el medio yo sé que no estaría siquiera considerando la idea de empezar mi vida en otro lado o de querer avocarme con más energías a lo profesional. Desde ahora no más distracciones! Nada de estar esperando príncipes (mucho menos al príncipe William, que ya se nos casa, snif...), al menos hasta que llegue a un nuevo destino y pueda sorprenderme con otro tipo de hombre, distinto de los de acá ("guácala"...) jajaja. Yo siempre les digo a mis amigas: Nos tenemos que ir! Aunque sea de vacaciones, pero cuando alguien viaja a algún lado por el solo hecho de ser el extranjero ya sos interesante, ya te empiezan a ver distinto. Esto lo confirmé hace pocos días con un amigo que acá no daba pie con bola y ahora está por ir a instalarse a España. Pasó unos meses allá el año pasado organizando todo, y se consiguió una novia! Yo le conté de mi teoría y se rió como loco, pero es cierta. Si él pudo todas podemos. Yo estoy convencida, me voy y consigo un tipo al toque, ríanse hoy que el tiempo me dará la razón. =)
También me pasó hace unos meses que de repente mis 3 compañeras de trabajo estaban embarazadas al mismo tiempo. Yo soy la menor, pero me llevan apenas 2 o 3 años y ya están todas casadas. Para una ya era su segundo hijo el que esperaba. Y quieras o no ese entorno te hace replantearte cosas y pensar por ejemplo "¿Soy yo la que está fuera de lugar en este cuadro? ¿Debería estar atravesando las mismas etapas que el resto de las mujeres alrededor mío?". Lo pensás, es inevitable. Pero en mi caso me terminé responiendo, sin darle muchas vueltas, que los estándares no están tan definidos y que no todos entramos en el mismo plan. Las posibilidades son infinitas. Yo ya ni sé si me quiero casar, si quiero el perro, los hijos y todo el circo. Soy diferente, me tocó una vida diferente y no debo compararme con mis compañeras que hicieron otras elecciones en la vida. Ojo, me parece bárbaro y yo también hubiera elegido lo mismo en su lugar, sólo que a cada uno el destino se nos presenta de una manera distinta. Yo ahora quiero dedicarme a crecer, a seguirme formando y hacer todas las cosas que tengo ganas y tiempo de hacer.

Concluyendo, estoy feliz. Entusiasmada, joven, rodeada de amigos y gente que me quiere. Y que yo quiero.
Con más sueños, pero más despierta que nunca. Con más años, pero más viva que nunca.

Las adoro y las veo para celebrar prontito!!!


martes, 11 de enero de 2011

Casualidades o qué...?


 Si me podía pasar algo más loco que conocer al italiano, era conocer a dos de sus amigos unos días más tarde en un colectivo...! Fue de lo más insólito. Yo acababa de regresar de una ciudad vecina donde fui a pasar el año nuevo y en la parada de colectivos de la estación vi a un par de extranjeros, de esos que los delata la cara, la mochila y el librito que dice "Argentina" en la mano. Más turista que eso... Jajaja. La cuestión es que noté a uno de ellos (bombonazo, rubio y musculoso, vale aclarar) mirando los cartelitos en la parada, como buscando algo pero totalmente perdido. Yo quería ayudarlo, porque después de mi encuentro con el tano me quedó como una cierta ternura y sensibilidad hacia los viajeros, pero como justo venía mi autobús tuve que pararlo. El extranjero se acercó rápido y me preguntó, en sorprendente buen castellano, si ése iba para el centro. Le dije que sí y subimos, él, su amigo y yo. Al toque los escucho cruzar un par de palabras entre ellos y... Chan! Hablaban italiano!!! Entonces tratando otra vez de sacar a flote lo poco que recordaba les pregunté si eran italianos y obviamente respondieron que sí. Se ponen tan contentos cuando uno les habla un par de palabras en su idioma, son tiernos... Debe ser reconfortante. Bueno, de hecho para mí y mi hermana lo fue cuando en Praga conocimos a alguien que nos habló en castellano en vez de checo, te acordás, sister? Jajaja... Volviendo al tema, les pregunté hacia dónde iban y me nombraron el mismo hostel donde se había quedado mi amigo... Pobre, todavía no le puse un nombre, vamos a llamarlo Franco, OK? Ya me estaba pareciendo mucha coincidencia cuando de repente me cuentan que acababan de llegar de Valparaíso, en Chile, que era el destino más probable de mi tano la última vez que hablamos. Así que no aguanté más y les pregunté: "¿Pero ustedes son amigos de Franco NN...?". Sus ojos se abrieron como pizzas napolitanas y se quedaron estupefactos. "¿¿¿Conoces a Franco???". "Sí, estuvo acá hace unos días...". Me preguntaron cómo me llamaba y al responder se miraron entre ellos, más incrédulos aún, y luego a mí al grito de "Tiana!!! Sí, Franco nos habló de vos, que te conoció en un bar y bla bla bla...". Casi me muero, le había hablado de mí a sus amigos!!! Por poco no me desmayo, era muy bizarro todo. Cómo me voy a topar justo con dos amigos suyos a la misma hora en la misma parada de autobús?  Y ellos no podían creer que la primera persona con la hablaban resultara ser yo. Alguien me explica que son estas coincidencias??? Mis amigas me dicen "las casualidades no existen", "todo pasa por algo"... Sí, pero qué cazzo significa esto? Franco en este momento debe andar entre Perú y Bolivia, por lo que me contó en su último mail... Lo bueno es que aún nos comunicamos, y me escribió que a él también le había encantado conocerme porque en Italia no había chicas con las que pudiera hablar de música y de cultura en general.... Me mató. Piensa lo mismo que yo, entonces no es una ilusión mía, realmente hubo una química especial. Me cuesta creer que él no conozca chicas interesantes, pero al fin y al cabo si a mí me pasa esto acá, por qué no a él. Entonces no somos las únicas que sufrimos, al parecer hay hombres de verdad buscando chicas con un par de neuronas, así que no nos desanimemos, no todo está perdido!
Sé que esto les puede sonar muy loco y probablemente piensan "esta Tiana se piró, ahora va a hablar de flores y pajaritos en vez de desencuentros y desamores...". Pero no, este blog recién comienza, chicas, y queda mucho por contar. Me dejé ilusionar y divagué un poquito porque de vez en cuando también hace falta, no? Esta experiencia me subió algo la autoestima y la fe, ya que en el último tiempo los únicos que me dicen cosas bonitas son mis hermanos, mis amigos gays y el portero del edificio donde voy a la psicóloga... Ahora que lo pienso, ojalá no sea una especie de arreglo turbio que tienen entre ellos para hacerme sentir bien cuando entro o salgo de ahí... mmmmmm. Jajajaja. Naaah, yo creo que él lo hace de tierno o tal vez por las veces que me ha visto salir de allí con los ojos rojos... 
Ah, y el que se animó el otro día fue el verdulero tímido que me encanta, el que les conté hace tiempo, que nunca me hablaba. Cuando terminó de pesarme las cosas puso todo en el canasto y se mandó un "listo, hermosa", Jajaja. Inmediatamente bajó la mirada de nuevo, y yo helada por la sorpresa me di media vuelta rápido y me fui. Tenía razón la que me dijo que lo ignorara a ver cómo reaccionaba... Jaja. Gracias.
Son pequeñas cositas que le cambian la cara al día, que de repente te roban una sonrisa cuando vas caminando sola y te hacen cosquillitas en el alma. Son esos regalitos del destino, casi tan buenos como encontrar plata en el bolsillo de un pantalón viejo... O como escuchar de un completo extraño en un colectivo que a alguien que te marcó mucho vos también le dejaste una marquita  =)

Hasta la próxima!

lunes, 3 de enero de 2011

Arrivederci, caro mio!


Hablando de cosas divertidas que le pueden pasar a una soltera en la ciudad, no saben el regalito que me trajo Papá Noel esta navidad: un italiano! Mamma mía… Qué cosa linda, y no sólo me refiero a la parte física, sino a que el tano era todo un caballero, de los que ya no se ven por acá. Lo conocí el 25 a la noche que fui con unas amigas a un bar. Para empezar hacía mucho que yo no iba a ese bar, así que no sabía que se llenaba de extranjeros, y por otra parte hacía mucho que no llegaba despierta a las 2 AM… El primero que se acercó a mi grupito de amigas fue un australiano y no me acuerdo qué fue lo que dijo, tal vez algo como “feliz navidad”, pero recuerdo que lo saludé en inglés (ya de lejos los delata la cara de extranjeros) y empezamos a hablar. Primera parada: de partida ya vemos la diferencia con los hombres de acá, que como hemos expuesto en otras oportunidades, se quedan mirando desde un rincón con su vasito de fernet en la mano pero no encaran. El australiano, muy sociable más allá de que iba con su novia, nos empezó a traer gente y nos presentaba, que un irlandés, que un holandés, hasta que trajo al italiano... Ahí me derretí y saqué las primeras dos palabras que recordaba de mi corto aprendizaje de su idioma: Buona sera! Se rió y nos pusimos a hablar, por suerte él manejaba bastante el castellano porque con mi italiano primitivo no llegábamos muy lejos. De todos modos, como era un tipo muy culto también hablaba inglés, francés y alemán, así que podía entenderse tranquilamente con cualquiera de los que andaban por ahí esa noche. Trago va, baile viene, nos terminamos besando apasionadamente el resto de la noche...
 Aquí hago la segunda parada para darles un consejo útil para la vida: Ninguna debería morir sin antes haber besado a un italiano. 
Es más, quiero que empecemos a hacer una lista de cosas que una mujer debe hacer antes de morir. Esta va a ser la primera, de ahí en más se aceptan sugerencias, jajaja. 
Al salir del bar me dio su e-mail para que le escribiera así nos volvíamos a ver. Obviamente lo hice y quedamos en salir al día siguiente. Yo le había hablado de una localidad en las afueras que era muy pintoresca y seguro le gustaría conocer, ya que a ese punto él había recorrido casi todo. Allí nos fuimos y después de caminar un rato terminamos cenando en un restaurant mexicano muy lindo, de clima muy íntimo. Fue una de esas citas perfectas que no querés que se termine nunca. Hablamos de todo, de música, de cine, de viajes… Él estaba recorriendo el mundo en una especie de búsqueda introspectiva, y de acá seguía a Chile, Perú, Bolivia, Nueva Zelanda, Indonesia y no me acuerdo qué otros lugares más. Yo estaba embobada, escuchándolo hablar de su vida, del tiempo que pasó viviendo en Alemania, de sus trabajos y su estudio. Sí, chicas, no sólo había estudiado Comunicación, con master incluído, sino que después se dio el gusto de trabajar para una conocida empresa testeando videojuegos! Así ahorró para viajar por el mundo. Tercera parada: Por qué ese tipo de cosas no pasan en nuestro país? Acá podés trabajar años rompiéndote el lomo y difícilmente lográs irte de vacaciones, ya ni hablar de darse la vuelta al mundo durante meses… Yo le expliqué que las cosas aquí eran muy diferentes, y que en cierto modo lo envidiaba por poder hacer esto. A mí hace rato me está picando el bichito de que no pertenezco a esta ciudad, por más que la amo, pero siento que el mundo me está llamando. Conocer a este muchacho más allá de lo lindo de la experiencia en sí me ha dejado reflexionando mucho… No descartaría que en un añito o algo así termine viviendo en la otra punta del planeta, es algo que siento muy en lo profundo, y no quiero arrepentirme en el futuro de no haberlo hecho cuando pude, al fin y al cabo algún provecho hay que sacarle a esto de ser soltera, sin hijos ni compromisos.
Continuando con la cita, fue muy gratificante conocer a alguien que comparte muchos de tus gustos e intereses, que además sea lindo, educado y divertido. Y que sepa cocinar… Me dio vergüenza cuando me preguntó qué platos sabía hacer yo, él seguro que la tiene mucho más clara en ese aspecto. Cómo no me di cuenta antes? Debí haberlo convencido de que se quedara al menos un día más con la excusa de invitarlo a cocinar y que me enseñara a hacer una buena salsa… Su cronograma era flexible, de hecho ni siquiera tenía claro a dónde se iría al día siguiente, pero como ya había dicho que se iba yo ni pensé en proponerle que se quedara. Estuve lenta!!! Es más, si hubiera sido más astuta aún me podría haber ofrecido a acompañarlo a pasar el fin de semana de año nuevo a donde quiera que fuera. Qué lenta estuve…! Estas oportunidades no se dan muy a menudo. Ojalá no sea la última.
La noche no termina aún, porque cuando estábamos regresando hacia el hostel donde se quedaba recordé que un amigo mío celebraba su cumpleaños en el mismo bar donde nos habíamos conocido, así que lo invité a que pasáramos un rato a saludar y él, muy dispuesto, accedió. Al llegar nos encontramos con otro de mis amigos que habla italiano, así que empezaron a charlar y luego se sumaron otros a preguntarle sobre fútbol (como venía de Milán era del “Milan”, obvio), y yo observaba la escena completamente obnubilada por su sociabilidad y simpatía. Ni les cuento cómo me ponía cuando lo escuchaba hablar en italiano… Me dieron ganas de retomar mis estudios para seguir aprendiendo este idioma tan bello. En fin, como verán, me movilizó bastante el fugaz encuentro con este ragazzo, hasta me dieron ganas de acercarme más a mis raíces, ya que tengo antepasados italianos (y la ciudadanía, ya que estamos). Lo mejor de todo es que tenía planeado un viaje a Italia en aproximadamente un año y medio, así que hablamos de encontrarnos allí cuando vaya. Sí, ya sé que falta mucho, pero me quedó pendiente conocerlo más y daría cualquier cosa por verlo de nuevo. No todos los días conocés a alguien que te impresiona tanto. Y como si todo esto que les cuento fuera poco se me ocurrió preguntarle si tocaba algún instrumento. Adivinen... ¿qué me pudo haber contestado? La guitarra, chicas, mi debilidad!!! Había tenido un par de bandas y todo. Yo  ya empecé a mirar alrededor buscando las cámaras porque esto parecía una joda. Y después cuando le conté de todas las cosas que yo hacía, me dijo “ah, pero vos sos la mujer ideal para casarse”. AAAAAAHHHHHH!! Casi me muero cuando me dijo esto… Atiné a responder: “gracias por notarlo! Jajaja. Los argentinos no lo ven así, prefieren mujeres tontas a las que puedan dominar. No saben qué hacer frente a una mujer de verdad...” y todas esas cosas que hemos hablado en este blog. Y claro, es que frente a hombres como él, mujeres como nosotras se equiparan bastante, no se distingue ese desequilibrio que yo siento con los locales. Me dijo que a él tampoco le gustan las italianas, por lo que entendí parece que son muy selectivas y poco abiertas de mente. Según él las argentinas vamos más al frente, pero no creo que esto lo dijera por mí, ya que soy bastante tímida, jaja. En cualquier caso, era uno de esos hombres para no dejar pasar, lástima que tenía que partir pronto. Cuarta parada: Yo no estaba loca, existen hombres con todas las cualidades que me gustan, sólo que del otro lado del charco!
Qué broma cruel del destino… Es como que le pongan un caramelo enfrente a un niño y después no se lo quieran dar! Cada vez estoy más convencida de que por estos lados no voy a encontrar a mi príncipe azul, porque el tipo de hombre que tengo en mente pertenece a otra cultura. No digo que todos los europeos vayan a ser iguales, ni que todos los argentinos entren en la misma bolsa, pero como hemos comprobado hasta el cansancio acá los buenos ya están ocupados! No sé, me ha dejado pensando mucho esta situación… Escribo estas líneas mientras escucho la música italiana que mi amigo me recomendó. Aquí hace mucho que nadie me habla de algo nuevo, fuera de lo común. Yo también me di el gusto de recomendarle algo de la música que me gusta y que con pocas personas he podido compartir. Me encantó sentir que a él pudiera parecerle interesante lo que yo tuviera para decir, además de sentirme atractiva de nuevo y poder sacar a relucir muchas cosas mías que habían ido quedando tapadas con el tiempo. Tal vez era eso lo que estaba necesitando, y me quiero quedar con esta sensación. Con esta esperanza renovada y los ojos puestos en el futuro y en no quedarme quieta ni conformarme.
En definitiva, hay un mundo mejor, sólo que está un poco lejos...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Mucha mujer II

 
La que sí llegó a concretar la convivencia con su pareja fue Eugenia, después de otros casi 10 añitos junto a Marcelo... También una relación que tuvo su etapa a la distancia cuando él se fue a vivir bien al norte del continente… Pero no nos adelantemos. La historia comienza cuando Eugenia, recién peleadita con su novio anterior, descubre que está embarazada (de él). Para entonces ya tenía onda con Marcelo, y cuando supo la noticia le explicó todo y él la apoyó 100%. Convengamos que no es para nada fácil que un hombre elija quedarse al lado de una mujer que lleva en su vientre al hijo de otro, así que hasta acá venía haciendo buena letra el muchacho.

Corría diciembre del año 2001, Marcelo termina su carrera, al día siguiente cae el gobierno de De La Rua, y apenas al otro día nace Julián, el bebé de Eugenia. En medio de toda la crisis Marcelo entra en pánico y decide que como en la Argentina va a ser prácticamente imposible conseguir trabajo, la mejor opción es huir a los Estados Unidos, donde además estaba viviendo su padre. Con esta excusa se escabulle dejando a su novia y al recién nacido en el país, pero con la idea de que una vez que se estableciera ellos pudieran mudarse con él. Hicieron todos los trámites, la visa, los pasaportes (el del pequeñito tenía foto y todo), pero algo sucedió en las etapas finales de la visa. Misteriosamente se perdieron algunos papeles y en definitiva nunca se pudo concretar… Años después Marcelo confesaría que en parte huyó de la situación, como que de repente se le vino todo encima y fue mucho para digerir. 
Cuatro años continuaron con esta relación a distancia hasta que finalmente Marce regresó. El noviazgo progresó viento en popa y un año y medio después se planteó la tan ansiada convivencia. Buscaron casita, armaron los bolsos y se mudaron. Los tres, no nos olvidemos de Juliancito. El problemita es que desde su regreso Marcelo no había conseguido trabajo, así que tenían que vivir todos con el sueldo de Eugenia, un modesto sueldo de docente, aclaremos. La situación se mantuvo durante más o menos un año, hasta que Eugenia comprendió que, como dice la canción “no se puede vivir del amor”, también hay que comer y pagar las cuentas, y así la cosa no daba para más. Terminó dándole el raje a Marcelito, y meses después el señor consigue finalmente laburo. Todo orgulloso invita a Eugenia a la cena de fin de año de la empresa y las cosas parecen encaminarse de nuevo. Entonces fue que decidieron retomar la convivencia. Pero no se entusiasmen! El trabajo no le duró mucho tiempo, así que la señora oooootra vez a mantener todo. Encima él se quejaba de tener que quedarse a veces con Julián en casa mientras su mamá trabajaba! Si buscan la definición de “parásito” en el diccionario seguro aparece la foto de Marcelo… 
Así fue como Eugenia tomó coraje y logró decir "basta". Al menos por el momento… Pasaron otro año medio juntos, medio separados, viviendo cada uno en casa de su familia otra vez (cabe destacar que ambas familias tienen serios problemas de aceptación para con la pareja del otro, lo cual no facilita para nada las cosas…). Un día a Marcelo lo invitaron a acompañar a un importante coro que se iba de gira por Europa, ya que tiene una voz muy solicitada en el ambiente. Y aceptó, pero hasta el día de hoy sigue siendo un misterio cómo fue que hizo para bancarse semejante viaje (probablemente se lo financiaron, ya que de verdad tiene muy buena voz y era importante su aporte en esta gira). El tema es que da un poquito de bronca el ver que no le pone energías a los temas que tienen que ver con la pareja, pero sí a otras distracciones u ocupaciones, como ésta y como la banda que formó junto a dos amigos al regreso de ese viaje. No les explico cómo le dolió esto en el alma a Eugenia, que también canta y siempre había querido armar un grupo con su chico, que además toca la guitarra. En el trío que formó hay otro guitarrista y una cantante, que encima es bastante sexy, y dan ganas de ir a bajarla del escenario de las mechas por lo linda y lo bien que canta, jajaja. Marce se pasa las horas frente a la compu componiendo y armando efectos para las canciones que tocan. Yo los he visto y tengo que reconocer que es una muy buena banda, pero sé que cuando Euge los vio por primera vez, hace poquito, no pudo contener esos sentimientos mezcla de celos, orgullo, alegría y nostalgia por lo que no pudo ser… A todo esto sumémosle que aunque él mismo la había invitado a escuchar la banda al otro día le hizo todo un planteo de que por qué le invade sus espacios y viene a arruinarle una noche que era especial… WHAT? Alguien acá está muy loco… o soy yo? Estas reacciones no son nuevas en él, porque ya le he conocido otros planteos de este tipo, además de que me consta que muchas veces no apoyó a Eugenia, que es una mujer super-emprendedora, en los planes que quería encarar. Gracias a Dios nunca dejó que la detuviera y siguió adelante, llegando tan lejos como ni yo me hubiera imaginado. Grande, amiga!!! Me parece muy importante que más allá de todas estas idas y venidas no te hayas venido abajo, y siempre tengas una sonrisa y un chiste para alegrarnos el día a todos los que te rodeamos, y sobre todo ser una excelente madre, luchadora, cariñosa y ejemplar.
Si me pedís un consejo, yo antes pensaba que cuando uno ama tiene que luchar contra viento y marea para superar los obstáculos. Pero cuando las dificultades te ocupan más tiempo del que terminás disfrutando, algo definitivamente no está bien. 
 El amor no tiene por qué ser una lucha constante, debe ser algo natural, que fluya con su propia energía. Las mujeres valiosas no nos debemos a nadie que no sepa apreciar lo que tiene enfrente, y mucho menos a alguien que esté constantemente frenando nuestro crecimiento. Sé que es difícil y que la calle parece que está cada vez más dura al momento de salir a conocer a un tipo como la gente, pero les digo a todas: no se conformen, no se estanquen en relaciones estilo montañas rusas que no se sabe si van o vienen, y primero que nada… ÁMENSE! Ámense a ustedes ante todo para no sucumbir ante un sapo mediocre que no puede ofrecer ni la mitad de las cosas que una necesita en la vida.  
El verdadero príncipe está por ahí, en alguna parte! Paciencia, mis amigas. Y fortaleza, que aunque las decisiones a veces cuesten, la liberación es proporcional al dolor que atravesamos al momento de hacerlas. Digo, en mi humilde opinión…

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mucha mujer


Una realidad que vivimos las mujeres hoy en día es la de haber roto convencionalismos y haber traspasado barreras que nos han llevado a igualarnos con el otro sexo en muchos aspectos de la vida, realidad casi impensada no muchas décadas atrás. Esto ha traído como consecuencia una dificultad en las relaciones de pareja, ya que el hombre tiene grabado en su instinto el papel de ser el que protege y provee, tanto para su compañera como para su descendencia. Ahí entra en conflicto el macho que se encuentra con una mujer que se las ha rebuscado por sí sola para alimentarse, cuidarse y conseguir su propio techo. Terrible daño para la moral de ellos! Hasta parece un pecado que una no se haya quedado en casa de sus papis esperando que el príncipe la rescatara. Y bueno… Es que si vamos a esperar a que llegue ese príncipe se nos pasan los mejores años de la vida sin aprender a disfrutar de un montón de cosas!
 
La cuestión es que al parecer mientras más autosuficientes nos volvemos las mujeres, más difícil se nos hace conseguir pareja. Una pensaría que estas cosas que te hacen sentir adulta, como pagar tus cuentas y ocuparte de un montón de cosas de ama de casa, te harían más deseables para el sexo masculino, pero no! Parece que más bien los espanta. Pone en la cuerda floja su masculinidad, no encuentran lugar para ese papel innato en su naturaleza. En las propias palabras de un hombre: "las mujeres inteligentes y que saben lo que quieren... asustan. " 


Esta es la historia de Lola y Miguel:
Después  de 9 años de noviazgo la cotidianeidad empezó a hacer estragos y a provocar que esta linda pareja, de la que fui testigo desde sus comienzos, se deshiciera entre discusiones constantes y falta de tolerancia mutua. Luego de un break de 8 meses (con sus idas y vueltas, y sin dejar de verse nunca) decidieron darle una nueva oportunidad a su amor, pero esta vez, y sobre todo por insistencia de Lola, comenzando en una nueva etapa: la de la convivencia. Y sí, te imaginás que después de tanto tiempo nadie quiere volver a hacer el papel de noviecita de secundaria. Ya estamos para otra cosa. Miguel estuvo de acuerdo, sí, sí, peroooo... fueron transcurriendo los días y el señor estratégicamente fue emitiendo señales de inminente retroceso. Al punto que tuvo la maravillosa idea de proponerle a Lola que para no apresurar (apresurar!!! a esta altura...) las cosas, sería bueno que él primero se fuera a vivir solo. De más está aclarar que Lola lo sacó carpiendo. Aquí nos detenemos para analizar esta típica reacción masculina de miedo al compromiso. Según leí, tenemos temor a los compromisos porque comprometernos nos hace responsables de algo ante alguien. Y uno cree, equivocadamente, que ser responsable (comprometerse) es perder libertad. También piensan algunos que lo más aterrador del matrimonio (o compromiso) es la obligatoriedad. Uno está obligado a que la relación funcione, a dormir en una misma cama, a ser fiel, a no alejarse por un tiempo, a dar explicaciones, a ceder parte de tus propios activos, entre otras cosas. Estos fundamentos pueden aterrar a cualquiera, de hecho hasta a mí me hacen poner los pelitos de punta. Pero luego recuerdo que a la mayoría de las mujeres nos gusta todo esto, por eso lo esperamos en el otro sin pensar a veces lo dificil que puede ser para él. Nosotras queremos dormir todos los días con el osito al lado, queremos que nos pregunten a dónde fuimos y con quién, porque eso nos hace sentir protegidas. No llegando al extremo del celoso enfermo, pero un poquito en general nos gusta que nos celen. Bueno, a ellos por supuesto que no. Sienten que de todo van a tener que dar explicaciones, entonces toman este argumento como rápido chivo expiatorio para huir de una relación de convivencia (ya ni hablemos de matrimonio). Tal vez sería importante dejar en claro previamente que no nos vamos a convertir en guardacárceles insoportables que van a hacer a su novio marcar tarjeta cada vez que entra y sale de la casa. Eso va en parte en la confianza que hemos ido generando durante la relación. 
De todos modos, volviendo a la historia de Lola y Miguel, hay otros casos en los que el miedo no viene por el lado de sentirse limitados en tiempo y espacio, sino en otros aspectos. Lola, por ejemplo, empezó a hacer un doctorado como investigadora y a crecer profesionalmente de una manera que evidentemente hizo a Miguel verse un poquito amenazado, ya que ambos tienen la misma profesión. Más tarde, por supuesto, él también comenzó su doctorado, pero el hecho de ver que ella podía crecer tanto probablemente lastimó su ego y se le complicó la idea de verse en pareja con una mujer tan inteligente y capaz, acostumbrado a ser él el orgullo de la familia, abanderado y todo. Finalmente se mudó como él quería, pero ella me ha contado que cada vez que se lo cruza lo ve como a un niño, indefenso, como que nunca creció. Y hasta le da lástima, y se siente mucha mujer como para haberse quedado al lado de alguien que por culpa de sus miedos no maduraba ni la dejaba madurar. Bien Lola por seguir adelante!

Un cuento similar es el de Paula y David. Poco más de 4 años de noviazgo (si no me equivoco) y planes de convivencia en puerta, pero con la más que conveniente (para él) aparición de obstáculos a la hora de poder ocupar el departamento que tenían en vista. La necesidad de arreglos que fueron surgiendo y otras yerbas le dieron a David la excusa perfecta para proponer que pospusieran la mudanza juntos. Cuál era su miedo? Si hasta entonces no había dado ningún indicio de duda en dar ese paso al frente... Al parecer, también fue su crecimiento profesional. Ahora que me doy cuenta, en ambos casos los dos compartían su profesión (tal vez ahí está el punto para que aprendamos chicas, jaja). El tema es que David deseaba con ansias realizar una experiencia en el extranjero, por eso aplicó para una beca y finalmente la ganó. Acá Paulita no puede decir nada porque ella hizo lo mismo unos añitos atrás... Y él la esperó como todo un duque. Por eso mismo ella comprende la importancia de estas experiencias personales. Pero igual, era otro momento y el hecho de que él partiera justo ahora impedía que comenzaran su vida juntos porque difícilmente ella se iba a quedar viviendo solita y afrontando todos los gastos del nuevo hogar durante los meses que él se ausentara. Entonces, con algo de tristeza y mucha fortaleza decidieron ponerle pilas para remar unos meses más con una relación a distancia y la esperanza puesta en el futuro. Bien por ellos también. Aquí recalco la madurez de Paula para entender las necesidades de su pareja y apoyarlo en sus proyectos personales. Qué paciencia, querida! Sé que la pasaste dificil cuando viste pospuestas tus ilusiones, pero tranquila que ya le queda poco y cuando te des cuenta ya lo tenés acá de vuelta!
 
Sé que este post se está haciendo un poquito extenso, pero todavía queda mucho por decir sobre este tema. Así que por hoy dejo acá, pero pronto seguiré con la historia de Eugenia y su experiencia con la convivencia , e intentaremos sacar algunas conclusiones al respecto. Para lo cual ya pueden ir dejando sus comentarios, obvio!

Continuará...

martes, 30 de noviembre de 2010

Mucho champagne y pocas nueces

No sé si fue la globalización, la televisión, internet o qué extraña razón, pero las mujeres de nuestra generación no nacimos para vivir adentro de un foco. Repaso mentalmente a todas las maravillosas mujeres que considero mis amigas y no se me ocurre ni una que no tenga sus propios intereses, objetivos, ilusiones, llámenle como quieran. Todo eso que hace a su personalidad, con todas las letras. Es que todas estamos madurando y nos vamos definiendo como verdaderas mujeres, de las completas, de las de hoy, con todos esos condimentos que le van poniendo sabor a la vida. La independencia, el tener tu propio sueldo (y gastártelo todo si querés en zapatos!!!), el avanzar en tu carrera y dedicarte a tus intereses culturales, aunque después no puedas comentar con ningún tipo esa última película belga que viste en el cine… Pero si a vos te gusta, perfecto! No dejes de hacer esas cosas que te entusiasman y que sentís que te hacen crecer intelectualmente. Los hombres pueden ser muy básicos en este sentido, pero no por eso insto a ninguna de ustedes a reducir su universo para igualar el de ellos. NO!!! El que no sepa comprendernos se la pierde, y si no lo comparte siempre encontrarás alguna aliada que te acompañe a esas salidas alternativas. Tampoco hace falta compartirlo todo, es más, es sano que conserves esos gustitos propios que te hacen única y especial.

Hace tiempo salí con Javier, un chico con el que la verdad no tenía nada, pero nada en común. Era divertido, sí, y accedí a salir con él más de una vez porque me hacía reír. Y sobre todo porque me tenía en un pedestal, jaja (y sí, a quién no le hace falta que le suban el ego de vez en cuando). Es que él estaba asombrado de la cantidad de cosas que yo era capaz de hacer y de todo lo que sabía sobre el mundo en general. Recuerdo que un día jugando me empezó a hacer preguntas sobre distintos temas, como abogacía, contabilidad, etc., y a todas las pude responder, eso que lo mío son las ciencias naturales. Bueno, convengamos que me hizo preguntas bastante básicas, y claro, él había pasado como por tres carreras distintas y en ese momento no estaba ni trabajando ni haciendo nada en concreto. Entonces cómo no me iba a considerar una super-mujer! El tema es que terminé por aburrirme y como él me seguía llamando para invitarme a salir un día tuve que poner el freno y decirle que todo bien pero que no quería más. El tipo no tuvo respuesta más rápida que un “ah, sí, yo te iba a decir lo mismo…”. Y bueno, qué iba a hacer yo al lado de un tipo sin perspectivas de futuro y con una personalidad más chata que pecho de bailarina! Con lo que amo yo el cine, el teatro, la música... Ni siquiera me podía imaginar tocándole un pelo!

Otro que me sorprendió fue Martín, un chico que conocí una de las tantas noches bizarras compartidas con mi amiga Laura. De esas historias hay varias para contar, pero ese día en concreto terminamos en un karaoke de una ciudad cercana, a una hora de casa aproximadamente. Martín manejaba un BMW que nosotras saludamos por la calle, simplemente jugando y desatadas por estar en un lugar donde nadie nos conocía. Bueno, hasta ese día, que dejamos nuestra marca en el bar cantando temas como “Desesperada” o “Me haces tanto bien”, con acento gallego y todo. Terminamos yendo al karaoke en el BMW con Martín y sus amigos y tomamos toda la noche champagne, que fue la rápida y astuta respuesta de Laura al “¿que quieren tomar, chicas?”. Jajaja! Me acuerdo y me río sola… Se ve que el desenfado le quedó gustando a Martín, que días después me llamó diciendo que estaba en mi ciudad y me invitaba a cenar. Entonces le pregunté a Laura cuál era el restaurante más caro que conocía, jaja... Bueno, no fuimos tampoco al más caro pero sí a uno muy lindo. Como el BMW estaba en el taller tuvo que venir en el Mercedes de papi. Y sí… Al principio yo estaba deslumbrada, pero terminó siendo la salida más aburrida que tuve jamás! Imaginense que el sumum de la conversación, después de que yo le hablara de mi viaje por Europa y cuanta cosa se me ocurrió para llenar el tiempo, fue cuando él me dijo “A mí me encanta leer”. “Ah, sí?” respondí yo. “Y qué leés?”. “El diario…” . Sí, creanlo. Eso fue lo más interesante que dijo en toda la noche. Y yo que pensé que me iba a hablar de filosofía o poesía… Decepción total. Mucho autito, mucha plata, pero cero cultura. Ni música escuchaba! Y saben qué fue lo más sorprendente de todo? Que me siguió llamando para invitarme a salir! Yo no lo podía creer… A ver, flaco, si no tenemos ni de qué hablar! Por favor, yo no me imaginaba otra salida como esa ni loca. Con lo que me cuesta a mí hablar… Las que me conocen sabrán el esfuerzo sobrehumano que implicó para mí llevar la conversación de esa noche interminable. Y después de lo del diario no veía la hora de llegar a mi casa…

Lo extraño de estos dos casos que les cuento es que a estos chicos sí pareció impresionarlos y hasta entusiasmarlos el hecho de encontrarse frente a una mujer, por decirlo de alguna manera, autosuficiente. A diferencia de otros casos, que se dan en relaciones un poco más prolongadas, donde los hombres se sienten cohibidos y hasta amenazados frente a una mujer que demuestra control sobre su vida y que no refleja la necesidad de ser protegida en ningún aspecto. Pero este será tema para la próxima, paciencia! Por hoy me quedo con este misterio de los hombres que piensan que sin personalidad y sin intereses que se acerquen al menos un poquito a los tuyos van a poder conquistarte, o lo que es más difícil, hacerte feliz! No sé ustedes, pero yo necesito que tengan algunos detalles que los hagan interesantes. Hay una particular coincidencia entre los novios y la mayoría de los salientes que tuve (excepto estos dos, claro está) y es que todos tocaban la guitarra. Y no me extraña, porque a eso me refiero, a que tengan al menos algún talento, algo que me pueda impresionar. Como lo del pavo real que hablábamos hace un tiempo… Si no tenés plumitas, mejor volá. Esto por supuesto es sólo mi apreciación, yo soy así, como me gusta conocer y aprender muchas cosas necesito alguien que me siga el ritmo. Y que no ande en cualquiera como el último que conocí… Una pena, porque era un tipo muy completo, muy interesante. Sólo que nunca maduró, y se quedó en la adolescencia. Yo ya no estoy para perder el tiempo. Así que a ver… Dónde hay un madurito que toque la guitarra? Jajajajaja… Esa es otra historia.

Si tenés en tu haber anécdotas de tipos como estos no dudes en compartirlas, que acá estamos todas para reírnos juntas.
Martín y Javier, dos sapitos menos. Tachados de la lista, jaja. Menos mal que a ninguno lo tuve que besar para darme cuenta de que no eran príncipes…

sábado, 27 de noviembre de 2010

"Chicas Cosmo"





El otro día compré una de esas revistas para mujeres, con fotos de famosas sonrientes en la tapa rodeadas por miles de pequeños títulos del tipo "Cómo estar hot siempre" o "Los 50 mejores tips para complacer a tu hombre en la cama", etc, etc, y que tienen como nota principal la entrevista a la botinera del momento, ejemplo de mujer...¿exitosa? No es la primera vez, confieso, ni la última, que compro una de éstas, de hecho de vez en cuando me resultan divertidas. No voy a negar que de verdad encontré algunos tips interesantes que me fueron muy útiles en algún momento, y pienso que dentro de las muchas boludeces (y cientos de publicidades) que rellenan sus páginas hay un par de verdades que se adaptan bastante a la vida real. Lo que sí me quedé analizando es esta retorcida visión de la mujer moderna que nos está tratando de imponer la sociedad actual, sobre todo la argentina. Leyendo un ejemplar de estas revistas cualquiera podría interpretar que la mujer actual, si quiere pertenecer al mundo civilizado, debe no sólo estar en su peso ideal y vencer esos rollitos rebeldes con 5 fáciles ejercicios, sino también tener prácticamente un doctorado en Kama Sutra, vestir lo último en moda, cueste lo que cueste, aprobar los tests que le indican si está con el hombre correcto y evitar ser superada en su ámbito laboral por un compañero varón, al mismo tiempo que cuida sus espaldas para ver que su mejor amiga no se esté zarpando con su novio o que él no se haga adicto a la auto-satisfacción, por citar algunos ejemplos... Ufff! Qué laburo, ahora entiendo porque los hombres dicen que somos complicadas.
Bueno, yo diría que somos "complejas". Que algunas de estas necesidades las tenemos es cierto, pero que nos inventamos solitas otras cuantas, también. Está bueno actualizarse, pero me pregunto hasta qué punto no será esclavizante para las consumidoras habituales de estos productos, que  terminan limitando tu espontaneidad e individualidad en pos de la creación de un subgénero de "mujeres perfectas". O la distorsionada versión de ellas. Yo creo que la mujer perfecta es la que cada una elige ser, con su peso, su cara y su carácter, que por algo lo tiene. No pienso que ninguna de nosotras intente ser algo que no le gusta. Que hay cosas en las que desearíamos ser diferentes, seguro. Pero hay una razón para ser lo que somos, hoy, con nuestros años vividos y nuestras experiencias, todo aquello que nos ha formado y que agrega detalles a nuestra forma de ser y de ver las cosas. Sabemos lo que queremos, o al menos lo que NO queremos. Cada sapito besado deja su marca para que sepamos observar mejor al siguiente, y salir corriendo frente a aquellos bichos desagradables que ya de entrada muestran la hilacha.
 Yo hoy no beso a cualquier batracio. Un tipo me tiene que atraer no por su facha, o por su billetera, sino por su personalidad. Y cuando digo personalidad me refiero a su capacidad de observación y apreciación de ciertos detalles. O sea, tengo claro que el que se fija en mí es porque puede ver un poquito más allá y darse cuenta de mi parte interesante. No soy la más atractiva ni la más simpática, y sobre todo soy bastante reservada a la hora de darme a conocer. Es por eso que cuando alguien hace el esfuercito de acercarse y tratar de sacar todo eso que tengo guardado lo valoro y respeto. Y me conquista. El hombre que se mueve por conocerme, ése es el que me seduce. Al que gusta lo que me pongo y todas las cosas que hago fuera del trabajo. No el que espera que según la moda del momento me aparezca vestida con lo que dicen las revistas y con todos los truquitos de diosa del sexo bajo la manga. Es injusto, a ellos ninguna revista les dice qué tienen que hacer, entonces por qué a nosotras sí? Mi consejo: no les hagamos caso! Seamos nosotras mismas, que cuanta menos información más naturales vamos a ser. Estoy convencida de que a las mujeres que mejor les va son las que nunca miraron una revista como éstas, las que no sienten imposiciones de ningún tipo. Es más, creo que esto lo escriben justamente para el grupo de mujeres que nos encontramos en esta situación de solteras de 20 a 40 que buscamos soluciones mágicas, consejos y contención para el momento que atravesamos y esperamos encontrar ahí algunas respuestas. A ver, algo siempre se aprende, no quiero decir que las revistas sean del todo malas. Sólo digo que las tomemos con pinzas y ruego que no se conviertan en la biblia de ninguna de las mujeres inteligentes que leen este blog. Y eso que me estoy refiriendo a las revistas que tienen varias páginas escritas... Ni me hagan hablar de las que son puras fotos de la farándula que ya ni en la tapa dejan algo librado a la imaginación!!! Perdón, pero detesto a Tinelli y toda su payasada. Ellos no sólo intentan sembrar la idea de que la mujer argentina tiene que ser una diosa esculpida a mano sino que es súper-cool ser una loca que se tira encima de cualquier tipo y se regala más fácil que escarapela el 25 de mayo.
Ay, Dios... La verdad no sé cómo vamos a hacer para triunfar las mujeres reales frente a toda esta sucia competencia. Pero a no decaer, vamos que podemos!!! Las convoco a luchar contra la masificación y a ser ustedes mismas, que las amo a cada una por ser quién son. Y sé que valen más que cualquier botinera...





Les dejo un videito que conocí hace poco gracias a Marianella (besote pa' ti!) y espero que les deje el ánimo bien arriba al menos por toda la semanita. Se me cuidan, eh?